Por Iván Castelló (Prisacom) Cobraron fama mundial con el asalto
a la embajada iraní en Princes Gate (Londres),
el 5 de mayo de 1980, para liberar a los 26 rehenes
tomados por seis terroristas del denominado Grupo
de los Mártires, opuesto al régimen
iraní del 'ayatollah' Jomeini. Murieron seis
personas (sólo un rehén).
Son descendientes directos del SAS de la Segunda
Guerra Mundial creado por David Stirling, cuyos 144
comandos se cobraron casi 8.000 bajas entre los alemanes.
Luego, la unidad retomó el nombre en 1952 y
ha participado desde entonces en misiones por todo
el mundo, desde Borneo a Albania, cuando liberaron
a un secuestrado inglés en 1998. Han sido muy
activos en la lucha contra el IRA y protagonizaron
el incidente de Gibraltar, cuando acabaron por el
presunto sistema de 'ejecución sumaria' con
tres terroristas en una gasolinera.
Estuvieron presentes en los incidentes de Mazar-e-Sharif
(Afganistán), cuando el motín de presos
talibanes en la cárcel de Qala-e-Janghi que
se cobró la vida de un agente de la CIA. El
SAS no sufrió bajas, algo habitual en su historial
de intervenciones, al ser con Su lema es "Who
dares wins" (Quien osa, gana) y su dura selección
en las montañas galesas provoca que sólo
aprueben un 10% de los candidatos, quienes reciben
el emblema de una daga alada como fetiche. Al estilo
de la Delta Force, el SAS aprovecha indumentaria civil
o no reglamentaria para infiltrarse y adpatarse a
las condiciones de cada situación. Su vehículo
de transporte característico es un todoterreno
de color rosa, por lo que también se les conoce
por "Pink Panther".
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