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Un manifestante libera una paloma en la marcha pacifista celebrada el 15-F en Yakarta (REUTERS)
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El sentimiento contra la guerra en Irak ha recorrido
el mundo. La opinión pública global
ha asomado la cabeza en medio del conflicto para gritar
en todos los idiomas No a la guerra. Desde
Madrid hasta Singapur, de Washington a Roma, París
o Londres, Rabat, El Cairo o Canberra. Ciudades como
Roma o Berlín vivieron las manifestaciones
más grandes de su historia. Millones de personas
en los cinco continentes salieron a la calle antes
del inicio del conflicto (15 de febrero y 15 de marzo
y el día que estalló (20 de marzo),
y durante toda su duración. Armados de pancartas,
lemas y hasta cacerolas, han recordado cada día
a los gobernantes su absoluto rechazo a una guerra
cuya única víctima será la población
civil iraquí.
En España, el 15 de febrero se gritó
contra la guerra, contra la postura del Gobierno del
PP en la crisis y contra el seguidismo
de José María Aznar a la política
belicista del presidente norteamericano. Barcelona
y Madrid acogieron protestas multitudinarias. 1.300.000
personas marcharon por el centro de Barcelona; 1.500.000
lo hicieron en las calles de Madrid. El grito pacifista
y unánime de los ciudadanos se repitió
en todas las capitales de provincia y en más
de sesenta localidades. José María Aznar
respondió a la llamada de atención de
los ciudadanos asegurando que "los deseos de
paz no bastan para evitar el conflicto con Irak".
El 15 de marzo volvió a repetirse la jornada
pacifista en todo el mundo. Cinco días después
caían bombas sobre Bagdad.
El inicio de la guerra supuso además protestas
espontáneas en las grandes ciudades de todo
el mundo. Los estudiantes tomaron la iniciativa y
colapsaron, en España, las principales arterias
de ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. El 10
de abril se produjo un paro general de dos horas,
y el 12 se convocaron nuevas manifestaciones en toda
España. A lo largo de las semanas que duró
el conflicto se organizaron numerosas caceroladas
y apagones, que en algunas ciudades llegaron a ser
secundadas por un significativo porcentaje de la población.
ARTISTAS CONTRA LA GUERRA
El grito ciudadano comenzó en los labios
de rostros populares de todo el mundo. En Estados
Unidos se alzó la voz de actores y actrices
como Susan Sarandon, Sean Penn, Damon, Uma Thurman,
Kim Bassinger, Martin Sheen, Tim Robbin, Robert Altman
y Richard Gere. Más de cien personalidades
sellaron en Los Ángeles la coalición
Artistas Unidos para Ganar Sin Guerras y firmaron
contra los planes militares del presidente Bush. Sean
Penn llegó más lejos. El actor gastó
56.000 dólares en un anuncio en The Washington
Post para criticar a Bush. En el festival de
cine de San Sebastián, Jessica Lange, galardonada
con uno de los Premios Donostia, exigió ante
el auditorio que alguien haga algo.
En España, el inicio se sitúa en la
ceremonia de entrega de los Premios Goya, donde se
vio por vez primera la pegatina en fondo negro con
el lema No a la guerra. Actores, directores,
guionistas, productores
el mundo del cine puso
en su solapa el no a la guerra y criticó
al Gobierno del PP con frases como gobernar
no es tener un cheque en blanco, si quiere
petróleo que no vaya a Irak, con ir a Galicia
.
A partir de ahí, un grupo de artistas se dejó
ver en el Congreso de los Diputados el 5 de febrero,
mientras José María Aznar explicaba
las razones de su Gobierno para secundar la posición
de Estados Unidos en el conflicto. Pilar Bardem, Ana
Belén o María Barranco mostraron camisetas
con el lema no al guerra desde la tribuna
de invitados. Por supuesto, los actores están
presentes en cada iniciativa contra la guerra. El
cineasta Pedro Almodóvar puso voz al comunicado
conjunto Paremos la guerra contra Irak,
leído el 15-F en Madrid..
La plataforma Cultura Contra la Guerra también
ha organizado numerosos actos y espectáculos
destinados a mostrar su oposición contra el
uso de la fuerza como forma de resolución de
los conflictos internacionales.
ESCUDOS HUMANOS
Los actos pacifistas internacionales también
llegaron a Irak. Desde el 25 de enero, las calles
de Bagdad acogieron grupos de escudos humanos
dispuestos a frenar la guerra en el último
minuto y a costa de sus vidas, si fuera necesario.
Los primeros human shields en movilizarse
salieron de Londres organizados por un ex marine norteamericano
veterano de la guerra del Golfo. Su misión:
interponerse entre la población civil y los
ejércitos aliados durante los ataques.
La primera brigada por la paz de ciudadanos
españoles partió hacia Irak el 16 de
febrero. Diez catalanes y tres madrileños formaban
parte de ella. Otro grupo de escudos humanos
se formó en Andalucía y salió
hacia Bagdad el 23 de febrero.
EL PAPEL DE INTERNET
Varias páginas en Internet están
centralizando actividades contra la guerra en Irak.
En España, un grupo de organizaciones no gubernamentales
pusieron en marcha una iniciativa el 5 de febrero
para que las personas contrarias a la participación
española en la guerra tengan un canal de protesta.
La web antelaguerraactua.org
recogió en seis días casi 100.000 correos
electrónicos. Esta iniciativa se repite en
todo el mundo a través de webs como notinourname.net
o truemajority.com.
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