Enviado Especial - 22-06-2003

Príntame esa vaina
Bernardo Marín, Santo Domingo


Los jóvenes desayunan en la Plaza de la Cultura de Santo Domingo (José Luis Cuesta).

¿Qué exporta la República Dominicana? Según las estadísticas comerciales el año 2000 el país caribeño vendió a la Unión Europea por valor de 200 millones de dólares. Un 50%, hierro y níquel, un 20% frutos, básicamente plátanos, un 5% café y un 5% tabaco. Quinientos años atrás, después de la conquista, y hasta que se agotaron las minas, la isla produjo oro y plata. Pero antes, desde que tuvo lugar el descubrimiento, el primer producto que exportó la isla fueron las palabras.

El programa académico de la Ruta Quetzal BBVA se ha inaugurado con una conferencia del catedrático de Historia Manuel García Arévalo en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Según ha relatado el profesor, poco después de que Cristóbal Colón desembarcara el 5 de diciembre de 1492 en la isla llamada Haití (Tierra Montañosa) por sus pobladores los indios taínos, La Hispaniola se convirtió en la plataforma desde la que España colonizó América. Ante los ojos de los europeos se abría un mundo poblado de seres "ni negros ni blancos" que dormían sobre "redes de algodón", inhalaban "tizones que llevaban en las manos" y cazaban unos enormes peces " que gritaban como mujeres". Un universo lleno de plantas, animales y objetos que carecían de nombre en el vocabulario castellano de los asombrados conquistadores.

La primera palabra que saltó de la lengua de los taínos al castellano fue "canoa". Corría el año 1493 cuando fue incluida en el diccionario de Nebrija. Los conquistadores comprendieron que era más sencillo usar el vocablo indígena que emplear 21 palabras en describir las "almadías hechas del pie de un árbol como un barco luengo y todo de un pedazo, y labrado de maravilla según la tierra" que impulsaban "con una pala como de hornero", según el relato del diario del Almirante del 13 de octubre de 1492.

Después de canoa los españoles tomarían de los taínos vocablos ahora tan corrientes como tabaco, cacique, iguana, maíz, caníbal (denominación que daban a los fieros indios caribes, cuya antropofagia sufrían en sus propias carnes)...Palabras que llevaron envueltas ya en el castellano al nuevo continente y que en muchos casos fueron adoptadas por otros idiomas para extenderse al resto del mundo.

Hoy la situación en la República Dominicana ha dado un giro de 180 grados. En el país que prestó sus palabras para describir las maravillas del nuevo mundo florece la importación de vocablos, especialmente del inglés, mezcladas con expresiones típicamente locales como guagua (autobús), chin (un poco de algo), ahorita, en un divertido revoltillo que hace sonreír al visitante. Otras palabras tan corrientes en el castellano como por ejemplo coger (realizar el acto sexual) o bolsa (testículos) harían sonrojar o carcajearse, según el contexto, a un dominicano por lo que es preferible omitirlas y usar en su lugar sinónimos como "tomar" o "saco".

La novedad dramática cinco siglos después es que la mayoría de las palabras importadas de Estados Unidos tienen perfecta traducción al castellano. Los jóvenes de Santo Domingo se toman un hamburguer (nunca una hamburguesa) mientras juguetean con el control remoto (del inglés remote control, mando a distancia) y printean (imprimen) un trabajo que han escrito en sus computers (ordenadores) mientras beepean a algún amigo (llaman por el busca). El colmo es el uso de la expresión barbecue, prestado del inglés...que a su vez la tomó del taíno barbacoa.

Sin embargo, la invasión de los términos anglosajones no podido con el vocablo dominicano por excelencia, la reina de las palabras locales: la tan traída y llevada "vaina".

¿Qué es una vaina? Los Fernández, unos buenos amigos de Santo Domingo, dos de cuyas hijas han sido expedicionarias en rutas anteriores, intentan explicármelo entre cucharada y cucharada de Bandera Dominicana, un delicioso plato compuesto por arroz, frijoles y carne guisada. Según ellos hay que acudir a la casuística para entenderlo. Cuando una persona no está de acuerdo con una cosa dice "esa vaina no ta". Cuando la mujer de uno le molesta se le pide que deje la vaina. Si la situación es buena, la vaina se está arreglando. Si es mala, se fastidió la vaina. En los talleres se le pide al mecánico que mire el carro por que suena una vaina rara. Y cuando alguien ve algo chulo exclama: "¿Tú viste esa vaina?"

En resumen, que la vaina es que hay que ser dominicano para entenderlo.
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