Príntame esa vaina
Bernardo
Marín, Santo Domingo

Los jóvenes desayunan en la Plaza de la Cultura de
Santo Domingo (José Luis Cuesta).
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¿Qué exporta la República Dominicana? Según las estadísticas
comerciales el año 2000 el país caribeño vendió a la Unión Europea
por valor de 200 millones de dólares. Un 50%, hierro y níquel,
un 20% frutos, básicamente plátanos, un 5% café y un 5% tabaco.
Quinientos años atrás, después de la conquista, y hasta que
se agotaron las minas, la isla produjo oro y plata. Pero antes,
desde que tuvo lugar el descubrimiento, el primer producto que
exportó la isla fueron las palabras.
El programa académico de la Ruta Quetzal BBVA se ha inaugurado
con una conferencia del catedrático de Historia Manuel
García Arévalo en el Teatro Nacional de Santo
Domingo. Según ha relatado el profesor, poco después de que
Cristóbal Colón desembarcara el 5 de diciembre de 1492 en la
isla llamada Haití (Tierra Montañosa) por sus pobladores los
indios taínos, La Hispaniola se convirtió en la plataforma desde
la que España colonizó América. Ante los ojos de los europeos
se abría un mundo poblado de seres "ni negros ni blancos" que
dormían sobre "redes de algodón", inhalaban "tizones que llevaban
en las manos" y cazaban unos enormes peces " que gritaban como
mujeres". Un universo lleno de plantas, animales y objetos que
carecían de nombre en el vocabulario castellano de los asombrados
conquistadores.
La primera palabra que saltó de la lengua de los taínos al castellano
fue "canoa". Corría el año 1493 cuando fue incluida en el diccionario
de Nebrija. Los conquistadores comprendieron que era más sencillo
usar el vocablo indígena que emplear 21 palabras en describir
las "almadías hechas del pie de un árbol como un barco luengo
y todo de un pedazo, y labrado de maravilla según la tierra"
que impulsaban "con una pala como de hornero", según el relato
del diario del Almirante del 13 de octubre de 1492.
Después de canoa los españoles tomarían de los taínos vocablos
ahora tan corrientes como tabaco, cacique, iguana, maíz, caníbal
(denominación que daban a los fieros indios caribes, cuya antropofagia
sufrían en sus propias carnes)...Palabras que llevaron envueltas
ya en el castellano al nuevo continente y que en muchos casos
fueron adoptadas por otros idiomas para extenderse al resto
del mundo.
Hoy la situación en la República Dominicana ha dado un giro
de 180 grados. En el país que prestó sus palabras para describir
las maravillas del nuevo mundo florece la importación de vocablos,
especialmente del inglés, mezcladas con expresiones típicamente
locales como guagua (autobús), chin (un poco de algo), ahorita,
en un divertido revoltillo que hace sonreír al visitante. Otras
palabras tan corrientes en el castellano como por ejemplo coger
(realizar el acto sexual) o bolsa (testículos) harían sonrojar
o carcajearse, según el contexto, a un dominicano por lo que
es preferible omitirlas y usar en su lugar sinónimos como "tomar"
o "saco".
La novedad dramática cinco siglos después es que la mayoría
de las palabras importadas de Estados Unidos tienen perfecta
traducción al castellano. Los jóvenes de Santo Domingo se toman
un hamburguer (nunca una hamburguesa) mientras juguetean con
el control remoto (del inglés remote control, mando a distancia)
y printean (imprimen) un trabajo que han escrito en sus computers
(ordenadores) mientras beepean a algún amigo (llaman por el
busca). El colmo es el uso de la expresión barbecue, prestado
del inglés...que a su vez la tomó del taíno barbacoa.
Sin embargo, la invasión de los términos anglosajones no podido
con el vocablo dominicano por excelencia, la reina de las palabras
locales: la tan traída y llevada "vaina".
¿Qué es una vaina? Los Fernández, unos buenos amigos
de Santo Domingo, dos de cuyas hijas han sido expedicionarias
en rutas anteriores, intentan explicármelo entre cucharada
y cucharada de Bandera Dominicana, un delicioso plato
compuesto por arroz, frijoles y carne guisada. Según
ellos hay que acudir a la casuística para entenderlo.
Cuando una persona no está de acuerdo con una cosa dice "esa
vaina no ta". Cuando la mujer de uno le molesta se le pide que
deje la vaina. Si la situación es buena, la vaina se está arreglando.
Si es mala, se fastidió la vaina. En los talleres se le pide
al mecánico que mire el carro por que suena una vaina rara.
Y cuando alguien ve algo chulo exclama: "¿Tú viste esa vaina?"
En resumen, que la vaina es que hay que ser dominicano para
entenderlo.

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