Una ministra en las alturas
Ana Arasanz, Capileira

Pilar del Castillo encabeza la subida al Mulhacén.
(EFE).
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¿Dónde está la ministra? Esperábamos
a Pilar del Castillo en Trevélez (Granada), donde iba
a encabezar la expedición de la Ruta Quetzal BBVA al
Mulhacén, el pico más alto de la península.
Eran poco menos de las siete y el pueblo estaba repleto: los
lugareños salieron en tropel para contemplar el espectáculo.
Unas 200 personas ocuparon el pueblo y eso que casi la
mitad de los expedicionarios se quedaron en el campamento de
Capileira, unos por pequeñas lesiones o molestias y otros
por cansancio acumulado.
Una vez que Del Castillo y su comitiva llegaron al punto de
partida, emprendimos el camino, después de una breve
misa para bendecir el ascenso.
Teníamos por delante unas dos horas y media de marcha
antes de acampar en Campiñuela. Allí dormimos
al raso y repusimos fuerzas porque al día siguiente había
que alcanzar la cima. Debido a la oscuridad, muchos preguntaban
dónde estaba la ministra de Cultura, que no andaba lejos
y cenaba (las mismas raciones del Ejército que había
para todos) en compañía de su comitiva, cerca
de su tienda de campaña. Al día siguiente, fue
la primera en partir, algo que no sentó muy bien en algunos
chavales, aunque contribuyó a que no se retrasara el
ascenso. De hecho, los jóvenes alcanzaron muy pronto
a Del Castillo y tomaron juntos el desayuno en las Siete Leguas.
Aunque la ascensión fue dura, los expedicionarios mostraron
una fuerza fuera de serie. Pese al cansancio, sus piernas están
curtidas por semanas de expedición y la ministra fue
quedano un poco más atras adelantada por las "tortugas",
el primer grupo de expedicionarios. Ya no habrá descansos.
Los monitores aprietan con el "no se para", pero ni
una sola queja por parte de los chicos. Este es el último
gran reto de la Ruta y están dispuestos a terminar dignamente.
Sólo una media docena de chavales se ven obligados a
desistir por lesiones leves. Pero lo han intentado.
Ya en la cima, llega el turno de las fotografías con
la ministra, que ha demostrado estar en buena forma y ha llegado
entre las primeras 30 personas. Algunos chicos echan en falta
una mayor relación de la titular de Cultura con ellos
y ella reconoce que los ha visto sorprendidos y desconfiados
de que haya llegado al final.
Ya en el descenso, llegan los comentarios. ¿Quién
ha llegado primero? Un periodista chileno ha tenido el honor
de lograrlo, y Juan, un chico de Bilbao, ha sido el primero
de los expedicionarios.
A veces resulta difícil explicar el tesón de
los integrantes de la Ruta Quetzal. Pero valga un apunte para
demostrarlo: León, un cámara de televisión,
lleva a algunos ruteros algo agotados en su ranchera.
El camino dura poco y los chavales piden que pare. Quieren llegar
al campamento a pie y no piensan dejar sus mochilas en el coche.
Si se hace, se hace hasta el final. A veces, estos chavales
sorprenden a los mayores por su madurez.
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