Rezos en la Mezquita
Ana Arasanz, Granada

La niña marroquí Lekbira Yassine, durante
los rezos de la mezquita. (José Luis Cuerda).
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El día va a ser muy largo. Anoche llegaron los chicos
de la Ruta Quetzal BBVA a Granada, despidiéndose en Almagro
de las tierras manchegas que han centrado la primera parte del
recorrido por territorio español, la Ruta del Quijote.
Los chavales han tenido la oportunidad de contemplar el espectáculo
de la Alhambra iluminada desde el Albaicín.
Hacia las cuatro de la madrugada, los chavales se levantan.
Una hora más tarde comenzará una de las actividades
más interesantes de estos últimos días:
van a asisitir al primero de los cinco rezos diarios de los
musulmanes de Granada en la Mezquita Mayor, inaugurada hace
sólo unos días. Aquí se reunen parte de
los fieles de esta religión en una ciudad que cuenta
con unos 300 musulmanes conversos.
El muadin llama a la oración ante las bocas abiertas
y silenciosas de los 300 chavales. Los fieles comienzan a llegar
mientras cerca llega el canto flamenco de algún rezagado
del fin de semana.
El acontecimiento ha sido especial para Lekbira Yassine, la
única niña marroquí de la expedición,
que ha podido rezar por primera vez en estas semanas. Reconoce
que no ha tenido tiempo, y acude con el velo a la oración,
tras las celosías de madera que separan a las mujeres
de los hombres durante el rito.
Los chavales ponen interés, pero el cansancio les vence.
Muchos caen vencidos por el sueño, aunque las preguntas
demuestran que la cita no les era indiferentes. ¿Por
qué se separa a las mujeres de los hombres? ¿Qué
diferencias hay entres suníes y chiítas? ¿Por
qué no pueden beber alcohol? Siempre sorprendiendo. Ha
sido una lección de cultura. Aquí han aprendido
que la llamada a los rezos se llama Adam y que con las abluciones,
o kudu, los musulmanes "limpian" su cuerpo para acudir
libres de pecado a la oración.
Ahora toca desayunar. Hay que visitar la Alhambra y prepararse
para subir al Mulhacén. Todo un día cargado de
emociones.
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