Enviado Especial - 18-07-2003
Tras la huella del Quijote
Ana Arasanz, Consuegra


Los jóvenes ruteros, junto a los molinos de Consuegra. (José Luis Cuesta).

Aunque sólo siete chavales de la Ruta Quetzal BBVA confiesan haber leído íntegramente el Quijote, todos llevan en la mochila una edición que les ha facilitado la Junta de Castilla-La Mancha en las vísperas de del IV Centenario de la edición de la primera parte de la obra de Miguel de Cervantes. Con el libro cerca, los más de 300 expedicionarios siguen en tierras manchegas el rastro de aquel hidalgo desfacedor de entuertos. No en vano, ellos también son unos aventureros. Entramos en Consuegra (Ciudad Real), una población de 10.000 habitantes marcada por el Quijote, como otros lugares de la comarca. No muy lejos de aquí podría haber sido armado caballero el famoso hidalgo. Desde el Castillo de la Muebla (una construcción de los siglos X al XIII) observamos la llanura más extensa de la Península, con unos 40 kilómetros a la redonda a nuestra vista. Es un lugar desde el que no sólo se disfruta de una uniforme llanura que proporciona tranquilidad, sino desde el que se contempla unos atardeceres excepcionales. Sin embargo, el profesor Rafael González les ha explicado a los expedicionarios que no es éste el paisaje que Cervantes tomó como modelo para El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Donde ahora vemos viñedos y olivos, el genio divisó montes y bosques bajos. Pero el escenario resulta mucho más que válido. Cerca del Castillo, hay once molinos de viento que hacen fácil imaginar aquellos gigantes que creyó ver el Caballero de la Triste Figura. Los expedicionarios dormirán hoy en este privilegiado escenario. Bajo un intenso calor (hay pocas sombras donde cobijarse y hasta las mesas de un estratégico chiringuito son válidas para dar una pequeña tregua al sol) y con un viento que nos llena la cara de polvo los chavales han visitado esos molinos, el castillo donde pasarán la noche, y más tarde han bajado al son de sus músicos a la ciudad, ya tomada por 300 jóvenes hidalgos con mochilas.