Recibidos como Reyes
Bernardo Marín, Madrid

Un expedicionario de Haití saluda a los Reyes ataviado
con su traje nacional (José Luis Cuesta).
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Han pasado un mes con una dieta de arroz con pollo y sin ver
una ducha. Se han bañado con tiburones en Santo Domingo
y han explorado el Bosque del Pueblo de Puerto Rico. Incluso
se han atrevido a subir a pie el pico Duarte, el más
alto del Caribe, una ascensión épica de 46 kilómetros
que sólo concluyó la sexta parte de los expedicionarios.
Y han sobrevivido para contárselo a los Reyes de España,
sus anfitriones ayer en el Palacio Real de Madrid.
Don Juan Carlos y doña Sofía saludaron personalmente
a cada uno de los 350 jóvenes de 48 países distintos
que integran la Ruta Quetzal BBVA y les felicitaron por su tesón.
Los jóvenes, doctorados en aventuras pero poco expertos
en protocolo dudaron cómo responder al saludo. A unos
no se les ocurrió nada y se limitaron a estrecharles
la mano. Otros optaron por musitar "Majestad". A la
gaditana Myriam, la más espontánea, le salió
un cordial "¿Qué tal Juanillo?".
Los monarcas se interesaron por los trajes nacionales que vestían
algunos de los jóvenes, especialmente por el de la expedicionaria
canadiense Jessica, quien explicó a Doña Sofía
la diferencia entre las palabras inuit -el nombre que se da
a sí mismo su pueblo- y esquimal, literalmente "carne
cruda", el término con que les denominan sus vecinos
del sur.
Después el expedicionario Abraham, de Mojos, en la selva
de Bolivia, regaló al Rey, en nombre de sus compañeros
un penacho de plumas del pájaro paraba y los integrantes
del Aula de Música de la Ruta interpretaron Por unos
montes arriba, obra de Antonio de Ribera del siglo XVI basada
en el romance Cardenio en Sierra Morena, de El Quijote.
Al acto asistieron la ministra de Cultura, Pilar del Castillo,
los embajadores de la República Dominicana y de Haití,
el presidente del banco patrocinador, Francisco González,
y el presidente de Hispasat, Pedro Antonio Martín Marín.
Ofició de maestro de ceremonias Miguel de la Quadra Salcedo,
alma mater' del proyecto que ha hermanado ya a más de
8.000 jóvenes de ambas orillas del Atlántico.
"Si nos volvemos a ver, recordadme que ya os conocí
en la Ruta", se despidió la Reina, mientras, destrozado
todo protocolo, los jóvenes cantaban y bailaban su himno,
el Moza de Ruta Quetzal, en pleno salón de columnas del
Palacio.
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