¿Quién anda ahí?
José Luis Regueira, Observatorio de
Arecibo

Los jóvenes saludan a las estrellas desde Arecibo
(José Luis Cuesta).
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"El futuro de la investigación del Universo está
en la utopía de colocar fuera de nuestro planeta, en
la cara oculta de la Luna, radiotelescopios y observatorios
astronómicos". Quien así habló fue
Daniel Roberto Altschuler, uruguayo de nacimiento, estadounidense
de formación científica, y canario de deseo vital,
director del mayor radiotelescopio que existe en el mundo, el
de Arecibo (región centroccidental de Puerto Rico) y
anfitrión de excepción para los jóvenes
de la Ruta Quetzal BBVA, la mayoría de los cuales se
sintieron asombrados por la magnitud de la semiesfera (325 metros
de diámetro) y la antena suspendida a decenas de metros,
en mitad de una selva inextricable, que recibe proyectos de
todo el mundo para desentrañar los misterios del universo
y buscar, mediante la emisión de ondas radiofónicas,
una respuesta de una eventual inteligencia extraterrestre, asunto
este que no ha dado resultado alguno hasta el momento, salvo
para los productores de la película "Contact".
Los expedicionarios pasaron la jornada del domingo 6 el radiotelescopio,
visitando las instalaciones y atentos a todas las explicaciones,
ya fueran sobre investigación astronómica o acerca
de la colosal obra de ingeniería que se inició
en 1960 y se reforma día a día. La semiesfera
del radiotelescopio fue construida aprovechando una depresión
del terreno y sobre la misma se colocó la gigantesca
antena para recibir la luz que proviene de los astros siderales
y aplicar las mediciones de espacio y tiempo en el estudio y
desarrollo del universo. Pero el 5 por ciento de las actividad
del radiotelescopio se dedica a realizar labores de rádar
para calibrar distancias entre planetas o perfilar el volumen
de astros que de ayude a biólogos y exploradores espaciales.
Altschuler explicó que los mapas radiotelegrafiados obtenidos
de Titán (permanentemente envuelto en gas e invisible
para los observatorios tradicionales), una de las lunas de Saturno,
ha posibilitado que la NASA decidiera enviar en 2004 una nave
de exploración al satélite tras comprobar ciertos
misterios en su entorno, como la posibilidad de que haya agua.
Daniel Altschuler es, a más de gentil y sabio, un extraordinario
divulgador, como pudieron comprobar los expedicionarios de Ruta
Quetzal, la mayoría de los cuales estaban más
interesados en conocer aspectos de la búsqueda de vida
extraterrestre que sobre las áridas y arcanas explicaciones
sobre mediciones de púlsares, masas negras o contabilidad
sobre la edad del cosmos.El profesor es contundente frente a
un retrato de Einstein, "un tipo listo y simpático",
según Altschuler, cuando denuncia la superchería
que rodea al fenónemo de los ovnis, pero cree que "hay
vida fuera de la Tierra", a la pregunta de la expedicionaria
española Macarena Ruiz, "pero no piense en enanos
verdes con antenas, sino en bacterias y microorganismos".
No es menos contundente con la mexicana Silvia Libertad Cambero
al responder que durante todos estos años "jamás
han recibido señales que les hayan alarmado, como pudiera
ser una colisión inminente con un meteoro", preguntas
todas muy relacionadas con el mundo cinematográfico,
pero después de escuchar al profesor lo seguro fue la
llegada a Arecibo del agente James Bond (Pierce Brosnan) para
filmar escenas de "Golden Eyes", no hay que buscar
"Expedientes X".
Altschuler es también un humanista y así declara
que el planeta Tierra no está amenazado por peligros
estelares, ni platillos, alienígenas y asteroides, sino
"por las brutalidades y agresiones entre los propios seres
humanos" y "la culpa de los propios científicos,
que somos incapaces de implicar a ciudadanos y gobiernos en
el apoyo a la investigación".
Los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA, tan acostumbrados
a convivir con recuerdos del pasado hispanomericano, estudiar
restos arqueológicos, rememorar hazañas de conquistadores
y navegantes, defender el desarrollo medioambiental de las tierras
de América y admirar a los próceres que lograron
su indepoendencia, tuvieron en Arecibo una lección magistral
sobre los que aún no ha ocurrido.
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