Enviado Especial - 4-07-2003
4 de julio en Puerto Rico
José Luis Regueira, Ponce


Los jóvenes desembarcan en el puerto de Mayagüez (José Luis Cuesta).

La Ruta Quetzal BBVA desembarcó en las proximidades del mediodía del 4 de julio en el puerto de Mayagüez, Puerto Rico (Estado Libre Asociado) a los Estados Unidos de Norteamérica. Era, por tanto, día festivo en la Isla del Encanto y, como ocurre en tantos países, las familias puertorriqueñas atiborraron las playas a lo largo del litoral que separa la ciudad porturaria del primer objetivo de la expedición en la isla boricua: la colonial ciudad de Ponce, en el extremo sur.

El 4 de julio en Puerto Rico no ondeaban las barras y estrellas en las calles, ni se cocinaba pastel de manzana o sonaba música country. En los azarosos trámites aduaneros de la US Inmigration para descender del ferry Caribbean Express, que transportó a los 300 jóvenes iberoamericanos desde Santo Domingo, fueron de principio a fin en español y la primera y única referencia al idioma inglés fue un gracioso Okeil del oficial de fronteras cuando estampaba el último sello en los pasasportes. Porque en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico la lengua española es de uso común y general por todo el país.

Mayagüez fue la entrada de la Ruta Quetzal en tierras puertorriqueñas precisamente la jornada que conmemora la independencia de EEUU y ha sido esta ciudad donde primero se cruzaron los destinos de Puerto Rico y Estados Unidos. A lo largo de su historia, la ciudad portuaria del estremo oeste de la isla se distinguió por la defensa de las ideas liberales y autonomistas. De ese modo, cuando en 1777 los goletas rebeldes norteamericanas Eudawook y Henry se refugiaron en la espaciosa y tranquila bahía mayagüense huyendo de la fragata inglesa "Glasgow", que tenía sus cañones a punto, los lugareños se conjuraron a favor de los independentistas a quienes socorrieron e izaron la bandera española (oficialmente en paz con Inglaterra) en los veleros. La queja del comandante inglés al entonces gobernador de Puerto Rico tuvo como respuesta la amenaza de cañonear la Glasgow, que, entonces, viró en redondo y puso popa a la isla.

Avatares de la historia, un siglo después, puso frente a frente a los descendientes de los protagonistas del "incidente de las goletas" que plantaron cara al imperio británico. Una pequeña compañia regular del ejército criollo con la ayuda de 25 guerrilleros tuvo inmovilizados durante días, a las puertas en Mayagüez, a 1.700 hombres del general estadounidense en la guerra de 1898. Los resistentes sucumbieron cuando se les terminó la munición. La tierra que visita la Ruta Quetzal ha sido siempre una sucesión de encuentros y enfrentamientos entre españoles, criollos y norteamericanos, una tierra de gente extrovertida que mezcla una confusa estética tipica de EE UU con otros aspectos inequivocamente latinos y caribeños. La policía viste de forma igual a como lo hacen sus colegas del norte, la señalización de carreteras y calles están calcadas de Estados Unidos, pero la palabra "pare" sustituye siempre a "stop", los límites de velocidad se marcan en millas, pero las distancias se establecen en kilómetros, "lo que es bien complicado" para Elan Cruz, un comerciante de San Juan de ascendencia catalana. Las casas de la clase media son idénticas a los barrios de Costa Rica, por ejemplo, y nada que ver con las viviendas de EE UU. Eso sí, en época escolar, las calles se llenan de los conocidos autobuses escolares amarillos, que sirven ahora para el transporte de los ruteros de Quetzal BBVA.

Las encuestas de opinión otorgan un crecimiento a los partidarios de convertir la isla en el 51 estado de la Unión (en torno al 43 por ciento), pero por todas partes hay demostraciones de mantener la peculiaridad latina, a través del idioma español, desde luego, airear su historia anterior a 1898 y fomentar su folclore de raices hispanas, indias y africanade Ps o la más moderna y exportable "salsa". Los partidarios de mantener el estatuto actual llega al 52 por ciento y la opción clramente independentista obtiene como máximo el 5 por cien de los sufragios.

La ciudad de Ponce, la segunda del país, tiene a gala y como divisa el señorío y la ilustración de sus gentes, de modo que los ponceños se sienten muy ufanos y "proceros" (chulescos, es el término puertorriqueño) cuando pregonan que "Ponce es Ponce y lo demás es un aparcamiento". El asunto lo remata el alcalde de la ciudad, Rarfael Cordero, al que todo el país conoce con el apelativo cariñoso de "Churubita" (peonza en el español de Puerto Rico) y hasta le ríen sus extravagancias, como querer otorgar un pasaporte expedido en Ponce sin validez oficial. Los nacionales de la isla tienen el documento oficial de EE UU. Lo que resulta cierto es que Ponce puede estar orgullosa de su patrimonio colonial, aunque se circunscriba a un radio de 300 metros plagados de edificios con solera, con cuidadas y limpias calles, pese a que la mayoría de sus edificios tengan las fachadas con empalagosos colores pastel.

El recibimiento oficial a los expedicionarios sirvió a las autoridades puertorriqueñas para reivindicar la naturaleza iberoamericana de la isla. La Ruta Quetzal, el proyecto de cooperación juvenil y educativo más importante que existe ambas orillas del Atlántico, les resultó una coartada perfecta. Tanto el representante de la gobernadora, Sila Calderón, el secretario de Estado César Rey, como la concejala de Cultura de Ponce, Vainge Rivera, se refirieron a los 300 jóvenes como "el pilar de lo que debe ser la futura Comunidad Iberoamericana de Naciones" donde, por cierto, Puerto Rico solamente tendrá estatuto de observador en la próxima cumbre.

La Ruta Quetzal BBVA alcanzó Puerto Rico después de una travesía alegre, confortable y con abundante comida por el Canal de la Mona. Los expedicionarios comenzaron a olvidar entonces muchas penalidades y angustias que dejaron en el Pico Duarte dominicano. Pero la expedición, a partir de ahora, como dirían sus anfitriones boricuas, no será todo "una jodedera" (un fiesta y alegría permanente), volverán acampadas, marchas y el rancho, acaso, con alguna variante como arroz con pollo y ensalada, o bien, ensalada de pollo con arroz. Pero hasta entonces, los jóvenes disfrutaron de un lugar de ensueño donde plantaron sus tiendas, en un altozano sobre las las laderas del hermoso valle de Adjuntas, un entorno medioambiental que la sociedad civil de la zona consiguió arrebatar a las pretensiones de multinacionales mineras sin escrúpulos, tras un combate legal de una década.